El perdón es posible. El olvido nunca.

febrero 23, 2011

Cuando oigo hablar a las víctimas de ETA, siento como si algo de ellos también lo tuviera yo. Me entristezco e incluso lloro en ocasiones. Cada victima ha supuesto, además de un dolor inimaginable para sus familias, un gran atentado contra la libertad.

Sin embargo, cuando oigo hablar a determinados políticos, me viene a la memoria mi aitite, encarcelado por luchar contra el terrorismo impuesto desde el 18 de Julio de 1936. Y mi amama, que durante casi 2 años sufrió la soledad y amargura de una madre con 5 hijos, sabiendo que la pena que se le había impuesto a su joven marido era el fusilamiento.  Pero nunca, nunca escuché de sus bocas palabras de rencor, de odio, de resentimiento. Aceptaron todo lo que supuso la transición con ilusión, con alegría, con esperanza. Nos hicieron vivir en el amor, el respeto, la libertad, pero también en el perdón, sabedores de que sólo así podrían vivir y hacer vivir a los demás en paz.

También, cómo no, nos hicieron vivir en el recuerdo. El recuerdo de todos aquellos que perdieron la vida por la libertad.

No, quizá no sea tan buena persona como ellos y me cueste perdonar. Será que al no sufrir en propias carnes la tortura, el encarcelamiento, la falta de libertad o el asesinato de una persona cercana, no tengo una vivencia y conciencia clara del horror que debe supone vivir en el odio, en el rencor y pegarte contra tu propia conciencia, ante la disonancia que conlleva creerte pacifista y desear lo peor para quien ha sido verdugo de tu familia.

Aquellas gentes supieron pasar página, supieron crear una nueva sociedad. Lucharon contra sus entrañas para poder perdonar.

La transición no fue un éxito de los políticos. No la lograron los grandes pactos. No.

La transición y la esperanza de vivir en libertad, se consiguió porque miles y miles de ciudadanos como aitite y amama, fueron generosos con los agresores. Pusieron sus ansias de libertad y de paz por encima incluso de sus propias cicatrices.

Es por eso que respeto y muy mucho a las víctimas cuando hablan. Y estoy convencido por todo lo dicho anteriormente, que las víctimas de ETA son quienes más sufrirán por la paz. Estoy totalmente convencido de que ellas son y serán las verdaderas protagonistas de la reconciliación. Será sin lugar a dudas, su generosidad la que hará fraguar una paz verdadera. Y  es, será y deberá ser a todas luces, un sufrimiento reconocido por todos nosotros.

Sin embargo, detesto y aborrezco la utilización partidista y cicatera que tratan de hacer algunos políticos, hijos y nietos de aquellos a quienes generosamente pudieron perdonar mi aitite y mi amama. Hijos y nietos aquellos, de quienes impulsaron el terror que supone acabar con un gobierno democráticamente constituido. Hijos y nietos de quienes impulsaron una guerra entre ciudadanos. Hijos y nietos de aquellos que sometieron a un pueblo entero bajo el terrorismo de estado que supone una dictadura.

No aguanto, no soporto que sean ellos quienes nos tratan de dar lecciones acerca del sufrimiento. Tienen lo suyo y lo reconocemos. Pero por respeto a aquellas víctimas de  entonces, respeto a las víctimas de ahora y respeto por la paz y la libertad, los políticos actuales deberían de tener la altura de miras suficiente para impulsar junto con la sociedad civil un gran pacto, ya que como en la transición, TODAS y TODOS somos parte de este pueblo y como tales tenemos la obligación de trabajar en su construcción. Creo que esta es la enseñanza que quisieron transmitirnos aitite, amama y todas aquellas personas de su generación.

El perdón es posible. El olvido nunca. Y cada uno tiene su propia historia.

Algunos la esconden. Otros estamos orgullosos de ella.

 

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Quizá dentro de 30 años

febrero 7, 2011

Hace ya mucho tiempo que no escribo nada, sin embargo creo que la situación lo merece.

He leído en varios medios que la nueva formación de la antigua Batasuna, EH, Hb en definitiva (a la que por fin se podrá poner nombre) ha presentado hoy sus estatutos. Y de todos ellos, está claro que lo que más interesaba era lo que pudieran presentar en clara relación al terrorismo ejercido por ETA.

Pues en claro intento de dejar la cosas meridianamente transparentes, hacen lo que tenían que hacer. Rechazar la violencia de ETA entre otras. Particularmente me alegro de ello. Sin embargo, no debemos olvidar todo lo sucedido desde Txiberta a nuestros tiempos. La cantidad de insultos, de amenazas, de persecuciones y lo que es más importante, la cantidad de muertos, heridos, huérfanos, viudos y viudas que han dejado por el camino para… para NADA.

Y me alegro de que haya llegado este día. Sin embargo, no puedo dejar de tener un cierto sabor agridulce, cuando tengo la convicción de que lo hacen por salvarse, por no desaparecer. Me hubiese gustado más que lo hubiesen hecho por la petición que le ha hecho la sociedad vasca durante tantos años, más que por la espada de Damocles que supone una ley que les llevaba al ostracismo. Me habría gustado más que las palabras de hoy no tuvieran como destinatario al gobierno o a los jueces. Me habría gustado que el destinatario hubiese sido la sociedad y sólo la sociedad.

Pero…por algo se empieza y quiero ver en este anuncio un comienzo. Un comienzo 30 años más tarde. Un comienzo en el camino que los demás llevamos transitando mucho tiempo. Un comienzo en un camino que no es fácil.

Y lo que a mí me guste o deje de gustar, lo que a mí me pidan las entrañas o me dejen de pedir, en esta ocasión es lo de menos. Han hecho lo que se les ha pedido que hagan. Por tanto, no veo justificación alguna para su no presentación en las siguientes elecciones.

Dicho todo esto, el que crea que yo iré a alguna parte a defenderles o tan sólo a manifestarme junto a ellos, va de cráneo. Quizá dentro de 30 años.