“Neurosis sexual”, tócate los coj…

La verdad es que la designación de Munilla como obispo de Gipuzkoa ha sido un tema que ha estado en todas las mesas, estas navidades. Algunos habían oído que era ultraconservador, “más a la derecha sólo está la pared” dijo Joseba Egibar. Al parecer, fue bastante indisciplinado con su superior en su tiempo de Zumárraga y algunos le acusan de ser preconciliar. Vamos, que al parecer se pasa por el forro de la sotana el Concilio Vaticano 2º.

Escuché en la radio, la capacidad sobrenatural del prelado, en curar a homosexuales y pensé que debía ser alguna exageración de quien lo decía. Me puse a mirar en internet y me encontré unas cuantas joyas del  hombre este, de las que si me permitís (no sé para qué utilizo este formalismo si el blog es mío) quiero hacer un par de comentarios. Ah! Y por cierto soy católico “suficientemente practicante”, pero hay cosas que no soporto por muy obispo que sea uno. Recojo aquí, párrafos entrecomillados de algo que dicen ha sido escrito por él.

Dice Monseñor:

“Es nuestro deber acoger con respeto y delicadeza a todas las personas homosexuales, de forma que se sientan queridas y aceptadas incondicionalmente. Pero tengamos presente que sólo lo verdadero puede ser realmente solidario y caritativo. No hay otro camino de liberación para las personas homosexuales que la lucha por corregir sus propias tendencias desviadas. La rendición a esa neurosis sexual, la búsqueda de contactos y relaciones, inestables y frustrantes por su propia naturaleza, desemboca a la larga en una profunda insatisfacción, por mucho que se disfrace de ruidosa alegría aparente”.

Por partes. Soy heterosexual y también me gustaría que me tratasen con respeto y delicadeza (aunque este término una vez leído todo el párrafo, me suena a burdo cachondeo). Ahondando en ello Monseñor, todas las personas debieran sentirse queridas y aceptadas incondicionalmente. Sin embargo, esta incondicionalidad, tal y como la pinta, está condicionada a la aceptación de una desviación. Por tanto, una incondicionalidad condicionada.

Por otra parte, la mayoría de las neurosis (todos somos un poco neuróticos) no se producen por tendencias sexuales de uno u otro tipo, sino por el sentimiento contradictorio y de insatisfacción sobre todo psicológica, entre los impulsos naturales (bien sean sexuales o de otro tipo) y lo que le dicta la conciencia a uno mismo. Conciencia edificada por siglos y siglos de represión, incluso de pensamiento, en el que la iglesia (uno de los poderes más importantes de nuestra existencia) ha jugado un papel predominante.

El recién nacido no nace con conciencia. Esta se crea por la interacción de nuestros actos con lo socialmente aceptado y no aceptado. Pero ahí, entra también la sociología del entorno, del país en el que vivas y por supuesto, de la época en la que nazcas. Podríamos hablar de lo socialmente aceptado en la antigua roma, y seguramente veríamos que según Munilla todo quisqui era “neurótico sexual” y si te descuidas más felices que el Pichi (que realmente no sé quien era).

Pero el neurótico, no enferma por esta contradicción per sé, sino porque no sabe cómo hacer frente a esta situación, lo que le puede conllevar a depresiones crónicas y a obsesiones compulsivas, que le hacen difícil llevar una vida normalizada. Situación, que es resuelta por las distintas personas que la sufren, de distintas maneras. Unos aceptan los impulsos con toda naturalidad y consiguen vivir felices, y otros los reprimen de diversas maneras (y no voy a entrar en más) llevando a estos últimos, a la verdadera situación de dolor y sufrimiento, producto de la conciencia social que han heredado del entorno.

——————————–

“La condición homosexual no es la primera y ni siquiera la última en la escala de las condiciones desordenadas que deben de centrar nuestra atención. Se debe colocar al mismo nivel de otras tendencias morales desordenadas, como el deseo de posesión, el ansia de dominio; o quizás también al mismo nivel que otras muchas compulsiones y adiciones neuróticas”.

En este aspecto creo que no es la iglesia (por lo menos, la que defiende monseñor) la más adecuada para hablar de ansia de dominio y de posesión.

——————————

“La Iglesia no hace sino recordar que, tal y como se deduce el dinamismo de la naturaleza del ser humano, los actos homosexuales se alejan radicalmente del significado que Dios ha dado a la sexualidad humana”.

Aquí ya me toca los cojones. Quién coño tiene el teléfono de Dios, para saber qué  significado le ha dado a la sexualidad humana, si es que le ha dado algún significado. Y si me apuran, ¿quién es Dios, sino una imagen que necesitamos los creyentes para no caer en la desesperación y en el sinsentido de la vida? Puffff. Pero esto da para una conversación larga, larga….

——————————-

“A lo dicho hasta aquí hay que añadir que el fenómeno de la homosexualidad no tiene siempre un origen de trastorno neurótico en la pubertad, sino que por influjo de la pornografía, cada vez con más frecuencia se están dando casos en los que la desviación sexual ha sido adquirida, a base de adentrarse en una espiral de experiencias eróticas obsesivas. Es decir, en estos casos se puede aplicar aquella paradoja de que no es el ladrón el que hace el robo, sino que ese el robo quien hace al ladrón”.

——————————-

Cuidado majos y majas, que todavía os podéis convertir a la homosexualidad o quién sabe, también a la inversa. A la heterosexualidad. Porque vamos a ver… Si el adentrarse en una espiral de experiencias eróticas, te puede llevar a la homosexualidad, entiendo que la abstinencia absoluta es la mejor receta para volver a ser heterosexual. Pero claro, si practicas la abstinencia absoluta, ya no eres ni heterosexual ni homosexual. A mi entender, eres un reprimido sexual o cuando menos, un triste sexual. Porque a mi lo que me enseñaron fue, que los únicos que eran asexuados eran los ángeles.

Pero claro, siempre se pueden sublimar las pulsiones sexuales en algunos casos, dolorosas en conciencia, dedicándote en “cuerpo y alma” a otros menesteres.

Y por cierto, la neurosis sexual, de la que habla Munilla estoy convencido que existe y es muy dolorosa. Pero, no hay que buscarla en los homosexuales, sino en la sociedad en la que vivimos, en la que ideas como las que promulga el prelado, han ido castrando a una sociedad no sólo en el plano sexual sino en el intelectual. He dicho.

Texto de Munilla, recogido de la siguiente dirección web, donde podréis leer el espeluznante comentario de una, que dice ser madre de un homosexual.

http://www.nodo50.org/tortuga/Munilla-Aguirre-obispo-de-Palencia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: