La generación del Katxi

“El katxi es de puretas”.

Sí, así espetaba el otro día un chaval de alrededor de 17 años, con pelo engominado,  zapatillas barco que parecen hechas para el mismísimo Romay, un “triskis”  negro insertado en el lóbulo de la oreja y un seseo artificial, producido por una especie de perdigón que todavía mantenía en la lengua.

El chico en cuestión, con buenos modales y muy respetuoso en su forma de dirigirse a la gente, denotaba buen conocimiento del lenguaje y una muy buena capacidad de expresión (siempre que no chupase el perdigón que le atravesaba la lengua…). Iker (que así llamaré al chico porque me da la gana) llevaba en su mano una bolsa de un “pequeño gran almacén” convertido en tienda, que apenas lograba mantener entre sus dedos. En la bolsa se adivinaban 3  botellas de cristal (beefeter, Barceló y la otra debía ser algún zumo con alcohol, de esos que ves en las tiendas y siempre te preguntas quien puede beber eso).

Iker se dirigía a otro grupo de chicos y chicas, que a modo de tribu india, le increpaban por haberse quedado hablando con unos viejos, unos puretas. Sin embargo, la bronca recibida por Iker, no era por hablar, sino por la necesidad imperiosa que el grupo tenía de empezar a jugar a doctor Bacterio y sus famosas fórmulas y mezclas.

“Bueno, os dejo, que esos de ahí están sedientos” dijo Iker, Pues que beban agua pensé yo (y es que tenían una fuente a 2 metros).

Continué el camino hacia el escenario de Abandoibarra sorteando botellas, vasos, bolsas (muchas bolsas) y varias tribus más, que sin hoguera en el medio, daban buena cuenta de licores de marca y refrescos de 2 litros. Y la verdad, siempre me ha asombrado la capacidad de sentarse que tienen algunos, cruzando las piernas.

Llegué pronto al escenario en cuestión. Itoiz Suite iba a ser el regalo que los incondicionales de Itoiz habíamos estado esperando tanto tiempo.  Y mientras bebía, con mucho esfuerzo por cierto, una cerveza de marca blanca de 2 € (aunque en la caña pusiera Heineken), me acordé de Iker y del cubata de medio € que se disponía a preparar.

Después de esperar 30 minutos de reloj, empezó a llenarse aquello de gente…mayor. Bueno mayor que yo. Y pensé que aquello poco tendría que ver con Itoiz y mis recuerdos de adolescente. Pantalones prietos a modo pescador, las  J.hayber destrozadas y el pelo un poco largo para imitar los solos de guitarra de Iron Maiden e incluso de Gary Moore. La verdad, no me recordaba muy diferente a Iker.

Cuando ya no quedaba mucho más espacio, me senté en el suelo detrás de un grupo de “chavalas” que se disponían a tararear como yo, todo aquello que habían cantado de “jóvenes”.

El concierto empezó con 2 o 3 obras, que nada tenían que ver con Itoiz. La gente se miraba extrañada, pues no reconocían, en ninguna de ellas, las canciones de Juan Carlos Perez y sus chicos. Incluso alguno se preguntaba, si la orquestación habría cambiado tanto la melodía de Marilyn.

Sin embargo, por fin se podía barruntar lo que sería un concierto lleno de recuerdos. De muchos y buenos recuerdos.

Miraba hacia atrás y veía gente…mayor. Mayor que yo. Incluso bastante más mayor. Y alguna de estas personas…mayores, llegaba decir que “ya les vale, mira que no poner unas míseras sillas…”. Y es que además de la generación del katxi, allí también estaba la del “solysombra”.

Pero mientras los calambres dejaban de ser un problema, porque ya no tenía sensibilidad en las piernas ni en ese hueso del culo que dicen que es el de la risa (ni p. gracia), me acordaba de Iker, de su tribu y de lo cómodos que se les veía ahí sentados, con las piernas cruzadas. Con sus “triskis” negros en la oreja, sus zapatillas de Gasol (enormes) y con la convicción de que Lau Teilatu es una invención de Amaia Montero y Mikel Erentxun.

Terminó el concierto y tocaba poner el cuerpo en esa posición que tantos millones de años había costado al homínido conseguir. Es decir, erguido. Y es que, si después de hora y media de concierto, los ”AYs”! y los “se me ha quedado dormido el…” o los “ayúdame que no puedo” se escuchaban por izquierda, derecha, adelante y atrás, el reconocimiento más profundo para el primer homínido que enderezó el lomo, es obligada.

De camino al parking, pude observar, que Iker y su tribu habían abandonado el campamento que bajo la pasarela Arrupe habían ocupado, y se encontraban mezclados con otra tribu de similares características, con la que habían entrado en interacción. No sin antes haber dejado bien marcado el campamento por el que habían pasado. (Cuanta mierda puede generar el ser humano en sólo hora y media)

Y después de criticar bastante, la porquería dejada por todas las tribus que habían abandonado sus respectivos campamentos, intenté recordar los contenedores amarillos donde depositaba el katxi vacío en aquellos años. Y por mucho que lo intentaba, no me acordaba de ninguno.

Con lo cual llegué a la conclusión, de que es posible que las cosas no cambien tanto, que los que escuchan a los Jonash Brothers y los que escuchábamos a Itoiz, en el fondo, puede que seamos iguales y sean las perspectivas (el conjunto de circunstancias que rodean al observador), las que no tienen nada que ver.

P.D. Iker podría haber sido yo mismo, de no ser, porque a mí el perdigón de la boca se me hace muy incómodo, y los “triskis” eran mi Txibiskería favorita.

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4 Responses to La generación del Katxi

  1. gsantamaria dice:

    Armaola, me ha gustado mucho el relato. Supongo que, por cuestión de edad, debería sentirme más identificado con los de la generación “katxi”, pero no sabes bien lo que me hubiera gustado poder estar con los “puretas” disfrutando del que, a buen seguro, fue un excelente concierto de una de mis bandas de referencia, aunque este Ezekiel hace tiempo que pasara los 17 años y los 17 puentes…

  2. Tutto dice:

    Armaola, cojonudo el relato y me he sentido muy identificado.

    Respecto a la generación, la mía es mas la del kinito y el katxi, dependiendo de la temporada y como mucho, la “del litro” en algún concierto al aire libre.

    Lo de ahora es beber por beber, cocerse hasta las patas cuanto antes y desfasar. Yo salía para divertirme, pasar un buen rato, si se podía, casi nunca por cierto, ligar y no volver demasiado mal a casa. Bueno, ahora, salvo lo de ligar, que ya me ligaron, lo sigo sintiendo igual. Uno es joven de espíritu … 😀

    Respecto a la marca blanca …, cruzcampo, seguro.

    Y lo de Itoiz …, en fin, creo que es mejor que se mantenga el mito a que vuelvan como algunos grupos que lo único que han hecho es dar pena.

    Salu2

  3. armaola dice:

    “Hace tiempo que pasara los 17…” ” Lo de ahora es…”

    Vaya 2 “carrozas”…….joderrrr ¡¡¡ Cómo coño se pone el emoticono ese que poneis!!!! Vamos… que un “guiño y sonrisa”

    Ya veis, también puedo escribir de otras cosas que no sean política.

    Un saludo a ambos.

  4. Jon dice:

    Itoiz: el mejor grupo euskaldun. Lo dice un chaval de 20 años. Emotivo concierto, pena que el último Lau Teilatu me lo jodiese un chuntero que silbaba. ¿Por qué si yo no le jodo el Image, él me tiene que fastidiar la única vez que podré ver algo parecido a Itoiz?

    ¡¡Malditos que no saben de música!!

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