¿Hay mas espacios?

Algo falla. Sí, algo falla cuando una parte de la población no encuentra referente político.

Hasta ahora hemos asistido a nuevos inventos políticos que han ido, además de fraccionando un poco más la sociedad, dotando de más instrumentos al servicio de cada ideología o forma de pensar. Una sociedad como la española, poco politizada a grandes rasgos y más enfocada a llegar a final de mes, no encuentra alicientes suficientes en la vida política. Podrímos concluir que 2 grandes ejes  revuelan el paisaje político español. Izquierdas-derechas y/o republicanos – monárquicos. Simplista el análisis, lo sabemos, pero no diremos ninguna idiotez si decimos que si a los partidos estatalistas les quitamos el tema vasco sobre todo, y en menor medida, el catalán, les queda poco por donde rascar. Además, tienen también el terrorismo como excusa en mucha medida para atacar o enfrentarse al antes señalado problema vasco. Que por si alguien no lo sabe, es de índole política. El lehendakari Ardanza fue el primero en deslingar los dos problemas. El de índole política, que tendrán que resolverlo sólo los partidos políticos y el de índole militar, que tendría que resolverlo el estado con ETA.

Fácil, si fuéramos españoles lo tendríamos bastante fácil. O del PP o del Psoe. Somos conscientes de que hay otros partidos pero sólo son restos.  No obstante, no somos partidarios de juegos imposibles. Porque a preguntas hipotéticas, respuestas convenientes.

Pero, resulta que no somos españoles. Puede que algún lector bienintecionado, pero rancio en sus ideas democráticas nos diga aquello de “¿y qué pone en tu DNI?”. O puede también que el nacionalista en búsqueda de la esencia del sabinismo nos diga desde una postura simplista aquello de “sanos regionalistas”. Pero no estoy hablando de lo que somos por impositivo legal. Ni lo que algunos quieren hacer ver que somos, en un intento de superar complejos o proyectar las propias frustraciones. Estamos hablando de lo que somos porque así nos sentimos. Y de lo que seremos legalmente sin que lo impongamos pero sin que nadie nos lo impida (Ponencia política del PNV 2007). Estamos hablando de un sentimiento y en gran medida de una realidad. Estamos hablando de ser vasco y sólo vasco, que es lo que nos sentimos.

Pero la tarea de encontrar un espacio en Euskadi podría parecer fácil, mas no lo es.

Los que suscriben estas líneas, siempre hemos sido del PNV y/o hemos sido del PNV de siempre. Por sentimiento. Como si alguien hubiera grabado la galleta en nuestro cuerpo a fuego. Participamos de niños en aquel Aralar de ilusión, esperanza y motivación. Sin haber aprendido todavía a leer, gritábamos ya Gora Euskadi Askatuta y Gora Eusko Alderdi Jeltzalea.  Y eso era, no ya lo que nos enseñaron a gritar, sino lo que nos enseñaron a sentir. Con el tiempo vas evolucionando, estudiando, pensando, intercambiando opiniones, sufriendo en propias carnes lo que significa ir con la cabeza bien alta por decir que eres del PNV. Enfrentándote a los que en nombre de lo que tú defiendes, asesinan, amenazan, pintan dianas, etc. y enfrentándote también, a aquellos que desde la más pura intransigencia democrática y moral, te niegan el derecho a sentirte como quieres sentirte. Sólo vasco. Euskaldún.

Cuando éramos adolescentes, nuestro partido sufrió el trauma más grande que hemos vivido en política. La escisión. En aquel momento, se habló de todo, contra todo y hasta tuvimos enfrentamientos con amigos de las cuadrillas correspondientes. Mirábamos, observábamos a unos y a otros. “Eh! Que hay reunión de los de Garaiko en el kultur etxea” Y nos escondíamos para ver quiénes iban a oscuras. Y en aquel tiempo, los que sacaron las castañas del fuego fueron un valiente Sudupe y un asustado Ardanza que no sabía ni en quien confiar dentro de aquel gobierno, más digno de una cacería de zorros llena de trampas, que de otra cosa. Mientras algunos decían del “gris” Ardanza ser un monigote de Xabier Arzalluz, ha quedado más que demostrado para muchos de nosotros quien llevaba la voz cantante y ponía la voz de sensatez a aquel triunbirato formado por el lehendakari, el presidente del EBB y el partido en sí mismo. Porque resulta curioso, que desde la salida de Ardanza del escenario político las cosas hayan estado tambaleándose cada vez más. Pero esto da para otro post.

Vinieron momentos duros, de pactos, de llamarnos vendidos, de tratarnos como a españoles y no sólo por parte de los de HB. Pero este país salió adelante. Con dignidad y esfuerzo. Porque nosotros (el PNV) sabíamos que teníamos una gran responsabilidad. Porque sabíamos que si no éramos nosotros, nadie podría liderar ni lidiar un país como el que teníamos, con una crisis industrial brutal, que amenazaba con convertirnos en un país gris y sin futuro. Esto, sin hablar de una ETA en sus momentos más duros y dolorosos para la sociedad.

Nació EA. Nació del PNV y seguramente sin él, no habría pervivido tantos años. Se agarró al PNV como una garrapata. Primero porque la lucha contra el PNV era su razón de ser y no cabía otra argumentación. Más tarde y sin olvidar su primera razón de ser, sabía que fuera de la sombra del PNV su muerte podría ser instantánea. No tendría sangre que chupar. Porque sabía que viviría de la sangre de su progenitor. ¿Y quién era EA? Un Garaikoetxea y una gente acomplejada que tenían que ir diciendo que eran los abertzales puros cada 2 palabras, porque nadie les creía. Luego llegan los inventos de decir que son de pseudoizquierdas, progresistas, etc. pero nacer, nacen del resentimiento, el orgullo y el complejo.  Y lo han ido demostrando allí donde han podido. No voy a enumerar los ayuntamientos vizcaínos en lso que han dado la puñalada trapera.

No vamos a entrar en ese debate. Nos fijamos en otro escenario. Parece que EA es la que sin ninguna fisura ha apoyado la propuesta del lehendakari. No la del partido. Es más, Azkárraga ha salido raudo y veloz diciendo que con Ibarretxe al fin del mundo. No ha mencionado al PNV. Con Ibarretxe. Algo sabrán ellos también. Como dice alguno en otro foro, las diferencias no son tan grandes, por lo que se entendería bien una reunificación. Y nosotros decimos, desde el PNV de Ibarretxe sí. Desde el PNV de AJuriagerra y de Sudupe no. Y a esto voy.

¿Cuál es el espacio de aquellos que sintiéndonos abertzales, queriendo una patria libre, una Euskadi soberana, euskaldunes por todos los costados, comprometidos con el euskera en nuestra vida diaria (no en panfletos), comprometidos con nuestro pueblo, entendemos que la estrategia que se ha seguido es la de (“¿y qué ibamos a hacer?”)? ¿Cuál es el espacio de los que no creen que hay alambradas que saltar, sino muros que rodear? No existe. Hoy en día no existe. Lo pagaremos.

Porque cierto es que apoyamos la ponencia política sin fisuras. Pero cierto es también, que las ponencias marcan rumbo y fijan meta. Luego están las diferentes estrategias para llegar a ella. Es en esto en lo que debería centrarse el discurso del partido y no si unos son “sanos regionalistas” u otros son “puros podencos”. Porque a estas alturas, lo que es triste es, que a algunas personas se les diga que son “sanos regionalistas” como negándoles el derecho a sentirse abertzales, por el mero hecho de pensar, que tanto la estrategia como las personas definidas para llegar a la meta, no son las adecuadas.

 ¿No ha sido ese siempre el juego de los españoles? ¿Negar que podemos sentir diferente?

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